Pobre el pueblo cuyos héroes son éstos

19/Oct/2015

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Pobre el pueblo cuyos héroes son éstos

Israel vive días difíciles en los que cada
jornada comienza con un interrogante: ¿dónde será hoy el acuchillamiento?¿a qué
localidad israelí le tocará ser escenario de la locura? ¿sólo apuñalarán o
también habrá armas de fuego? ¿quizás una embestida con un auto que se desvíe
repentinamente hacia una parada de ómnibus? ¿qué más se les ocurrirá hoy?
El punto sobre el que en general no hay ya
duda alguna, de antemano, es sobre la reacción de la calle palestina. Salvo las
pocas excepciones que se hacen oir, dignas y valientes de palestinos que
quieren a su pueblo mucho más que los terroristas que salen a matar y dicen
defenderlo, la reacción generalizada que se impone es la glorificación de los
asesinos, el jolgorio por las cuchilladas, el llamado a nuevos atentados y la
fiesta de sangre.
También este domingo de noche, poco después de
confirmarse que en un nuevo atentado- esta vez en la estación central de
ómnibus en la ciudad sureña de Beer Sheba- fue baleado de muerte un israelí y
otros 11 resultaron heridos, llegaron informaciones sobre la celebración en
algunas localidades palestinas, donde la gente salió a la calle a repartir caramelos
en señal de fiesta.
Y no podemos dejar de seguir sorprendiéndonos,
aunque el fenómeno no es nuevo.
No podemos dejar de seguir sorprendiéndonos,
porque vemos cómo, nuevamente, asesinos se convierten en héroes. ¿Adónde creen
que llegará el pueblo que tiene de héroes a menores que empuñan cuchillos y
salen a matar? Las redes y los medios de comunicación palestinos, están
repletos de caricaturas que llaman a la violencia, con cuchillos que gotean
sangre y la exhortación explícita a usarlos. Por doquier presentan como ídolos
a quienes salen a apuñalar israelíes .Y en los posters publicados luego de la
muerte de dos de los atacantes en atentados contra israelíes, que fueron
abatidos por las fuerzas de seguridad, aparece la frase: «Con nuestra alma
redimiremos Al Aksa».Eran posters de Al-Fatah…y los héroes que allí
aparecían, menores de edad.
Que Mushir el-Masri de Hamas diga desde Gaza
«el cuchillo es nuestra opción»-aunque si pudiera, su organización
estaría haciendo ahora, como tantas otras veces en el pasado, atentados
suicidas con explosivos- no sorprende a nadie. Tampoco que Hamas arme un video
«reconstruyendo» el atentado de hace unos días en un ómnibus, en
Jerusalem, en el que hubo muertos y heridos por balazos y golpes de hacha.
Pero que eso sea un mensaje nacional, es otra
cosa.
Uno de los ejemplos de esta situación que más
nos chocó estos días, fue la noticia aparecida días atrás en la agencia
noticiosa palestina WAFA y en el periódico Al Hayat al-Jadida, sobre el nombre
que una parturienta de Gaza eligió para su bebé recién nacido: Muhannada, para
honrar la memoria de Muhannad Halabi,que horas antes había cometido un atentado
con cuchillo en la Ciudad Vieja de Jerusalem, matando a dos hombres
(Aharon Benett y el rabino Nehemia Lavi) y también hiriendo a Odelle Bennett y su
hijo de 2 años, Matan.
El título de la nota publicada en ambos medios
el 6 de octubre , de acuerdo a la traducción y transcripción de
«Palestinian Media Watch» era: «El recién nacido Muhannad abraza
a Muhannad el mártir, y ambos unen a la patria».Cuentan que aún internada,
«la madre del bebé decidió llamar a la madre del mártir Halabi» y que
«durante la conversación por teléfono, ambas madres lloraron de alegría:
la madre del bebé lloró de felicidad por el nacimiento de su bebé, que perpetuaba
el nombre del héroe entre los héroes de nuestro pueblo eterno, y la segunda
madre , por el nacimiento del bebé que eternizaría el nombre de su hijo, el
mártir».
Esto debe preocupar no sólo a Israel sino,
ante todo, a los propios palestinos.
Realmente… hiela la sangre.
Este es el resultado cuando la propia
Autoridad Nacional Palestina presenta a los responsables de atentados que
mueren baleados luego de cometerlos ( o que salen heridos) como
«héroes» y «mártires». Algunos alientan de hecho la «shahada»,
el martirologio por Alá, asegurando que convertirse en «shahid»
(mártir) constituye el más alto logro religioso al que un musulmán puede
aspirar.
Figuras oficiales y padres particulares hablan
de los atacantes muertos como «novios en una boda», en camino a
encontrar 72 vírgenes en el Paraíso. También familiares de Fadi Alloun, de 19
años, que hirió a un adolescente israelí de 15 años con un cuchillo y fue
abatido por la policía, dijeron que «su funeral es una boda, una
celebración».
No tenemos ninguna duda de que numerosos
padres y madres palestinos, estos días, sienten vergüenza de que este sea el
ambiente, de que este sea el mensaje. No tienen que ser sionistas ni pro
israelíes para sentirla. Alcanza con que sean seres humanos normales, que aman a
sus hijos y a la vida y que comprenden que con esta locura no se llega a ningún
lado.
Lamentablemente, no son esas voces las que se
hacen oir.
Días atrás, el cronista de asuntos palestinos
del canal 2 de la televisión israelí, Ohad Hemo, entrevistó a un familiar del
responsable de la embestida con su coche contra una parada de autobús, que dejó
a varios heridos, algunos de gravedad. Dos de sus primos habían cometido hace
aproximadamente un año el atentado contra una sinagoga en Har Nof, matando a
cuatro judíos mientras oraban. Pues el hombre, que condenaba esta ola de
atentados, los ataques con cuchillos por doquier, hablaba de espalda a la
cámara, para no ser identificado.
Y yo me pregunto–¿no tendrían que ser los
asesinos los que se escondan…y no los cuerdos que los critican?